Sin punch, México goleó 3-0 a Jamaica

Faltó punch. El escenario estaba puesto para arrollar a un limitado equipo de Jamaica; sin embargo, el Tri hizo lo justo para dejar en claro su paso firme y su condición de favorito rumbo al hexagonal final que dará tres boletos a la Concacaf, hacia el Mundial de Sudáfrica 2010.

México arrancó con explosividad. Apenas en su primera llegada obligó a los desconcertados jamaiquinos a cometer falta sobre Carlos Vela, la cual fue marcada de inmediato por el silbante estadunidense Baldomero Toledo, a la derecha de la media luna. Rafael Márquez y Andrés Guardado se ubicaron, pero fue este último quien cobró en forma magistral; el balón superó la barrera y se clavó a la izquierda del portero Donovan Ricketts.

La fiesta, que había empezado con el público vestido de blanco en clamor por un país sin violencia, estalló en emotivos oles que acompañaron a los pases que los tricolores comenzaron a tejer. Jamaica bailó al son que México quiso, porque pocas veces salieron de su área, atareados en reventar la pelota y ahuyentar el peligro.

Lo máximo que consiguieron los llamados Reggae Boyz fue un par de tiros de esquina; aunque mayor efectividad mostraron con su juego brusco, que obligó a los mexicanos a darle mayor circulación al esférico para evitar contactos.

El Tri tampoco pudo aprovechar su mejor futbol, cayó en precipitaciones, con remates imprecisos, aunque algunas veces, como al minuto 20, se toparon con aciertos de Ricketts, cuando desvió hacia arriba un disparo con aroma de gol que remitió Fernando Arce.

En una ofensiva que comenzó Giovani dos Santos, los de casa fraguaron el segundo tanto: Pável Pardo disparó con su habitual potencia, pero el guardameta rechazó con apuros, dejando el balón en bandeja de plata para la llegada de Carlos Vela y de Arce, y fue el jugador de Santos Laguna quien se encargó de imponer el 2-0, con un flechazo incontenible para Ricketts.

Si el técnico Sven-Goran Eriksson había olvidado la popularidad de Cuauhtémoc Blanco, la gente se lo recordó a partir del minuto 40, cuando las tribunas clamaron como una sola garganta: “¡Cuauhtémoc-Cuauhtémoc…!”, cántico que tras el pitazo que marcó el final de la primera parte se agudizó.

Al minuto 44 el silbante perdonó a Rafael Márquez la expulsión, cuando en una descolgada sembró a Ian Goodison con una patada en la espinilla.

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